domingo, 27 de junio de 2010

LA CAZA DEL MILANO.

Prepárate.Montaña iremos a los milanos.Te llamaré con el alba.Le entro un escalofrío por la espalda a Daniel, el Mochuelo.De improviso, y sin ningún motivo, su nariz percibía ya el aroma de tomillo que exhalaban los pantalones de caza del quesero, el seco olor a la pólvora de los cartuchos disparados y que su padre recargaba con paciencia y parsimonia, una y otra vez, hasta que se inutilizaba totalmente.El niño presentía ya el duelo con los milanos, taimados y veloces y, mentalmete, matizaba la proyetada excursión.Foto de un aguila sobre un árbol.FIN.

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