miércoles, 24 de febrero de 2010

RIO ABAJO.UN PICARO ROBADO.


Duraba aquel sueño ya una media hora cuando, bajo el àrbol que le cobijaba, puedo escalarse el leve ruido de unos paso de pies descalzos que caminaba con precauciòn y que, sin despertar al durniente,permitieron al llegaba aproximarse a quèl.No se trataba, sin embargo, de un hombre, sino de unos grandes monos, àgiles fuertes y vigorosos, llamados barbados en el Brasil y màs comunemente guaribas.Sociable y poco feroz, esta especie carece de malos instintos y no acostumbra mostrarse peligrosa;Pero la indenfensa situaciòn de un hombre dormido no dejaba de ser apurada en aquellos momentos.El guariba, que blandìa un fuerte palo, temible arma en aquellos monos, se detuvo junto al dormido viajero con una mueca en su cara que nada presagiaba de bueno, tanto màs cuanto que agitaba la estaca de poco prometedor.Evidentemente las ideas del cuadrumano eran poco benèvolas para el hombre que yacìa a sus pies.En estas condiciones, y despuès de dar algunos lentas vueltas en torno al àrbol, el animal acabò por detenerse encima mismo de la cabeza de Torres, levantando el palo con siniestros propòsitos.Un casual incidente fue sòlo el que salvo aquella vida amenazada.En alquel mismo instante la cajita metàlica de que se ha hecho referencia fue herida por un rayo de sol y el pulido metal lo reflejo,detellando como un espejo.FIN.

No hay comentarios:

Publicar un comentario