sábado, 21 de mayo de 2011

LAS TORMENTAS DE MAYO.



Las tormentas de mayo causan daños en 400 hectáreas de tomate
Las lluvias y su intensidad originan pérdidas aún no determinadas y solo la ganadería agradece las precipitaciones.
Calma por fin en el campo extremeño tras unos dieciocho días pasados por agua. San Isidro, en fin de semana, amortiguó la tempestad pero del lunes al miércoles pasado buena parte de la franja central de Extremadura, La Serena, Tierra de Barros y el norte de Cáceres no se han librado de una revolución atmosférica que ha dejado agua, bastante para la época del año en la que estamos y sobre todo caída con demasiada virulencia. Ahora llega el momento de hacer balance de unas pérdidas que en mayor o menor cuantía afectan a todos los cultivos agrarios. Sólo la ganadería está feliz con la lluvia de mayo, que servirá para alargar la frescura en los pastos. El tomate hace un primer resumen dañino: unas 400 hectáreas de las Vegas Altas del Guadiana se han visto afectadas y se ha perdido prácticamente el 50% de su cosecha.
Un primer recuento estadístico de litros por metros cuadrado sirve para fijar la radiografía tormentosa. 52 litros en una semana en Navalvillar de Pela; 28,4 en Cáceres; 25,4 en Aldeanueva de la Vera; 17 en Almendralejo... A eso se le suman trombas de agua tan sobresalientes como 55 litros por metro cuadrado en dos horas en Monesterio el pasado miércoles, y 43 litros en cuarenta minutos el martes en Villanueva de la Serena.
Zonas y cultivos
«Habrá qué ver y calcular en los próximos días. Todavía es pronto para determinar con exactitud los posibles daños, que los hay. Todo se verá mejor de todas formas si no llueve en lo que queda de mes», avanza Ignacio Huertas, secretario general de Upa-Uce. «Estas lluvias son fatales para todos los sectores de la agricultura. Y más los aguaceros con granizo y pedrisco. Lo menos malo es que en algunos casos han caído casi más en los cascos urbanos que en parcelas. En cualquier caso, solo la ganadería las recibe bien», añade Bibiano Serrano, presidente de Apag Asaja Extremadura.
El agua en Santa Amalia, Medellín, Don Benito, Villanueva de la Serena, términos especialmente prósperos en tomate, maíz y frutales; y el pedrisco en Miajadas, Casar de Miajadas, y Escurial, con plantaciones de melón, tomate, frutal y en menor medida cereal han dañado con cierta virulencia. «El maíz aguanta mejor, lo peor es el tomate temprano recién plantado y que se ha echado a perder, y los frutales», concreta Huertas, quien ya tiene conocimiento de que en muchas parcelas de ese vasto territorio agrario la presencia de peritos en esta semana ha sido muy importante.
«No es solo que el tomate temprano se eche a perder o que los frutales tengan peor cosecha. El daño gordo también de las tormentas es el sobrecoste que va a suponer para los agricultores al tener que hacer más tratamientos para evitar la botritis en el tomate o el mildiu en el viñedo», agrega Serrano.
El dirigente de Apag Asaja, residente en la zona cerealista de la Campiña Sur, enfatiza que las precipitaciones de mayo tampoco «benefician en nada al cereal que está a punto de recogerse». Ni siquiera al olivar, en plena floración.
En este panorama, los agricultores solo desean que el cielo no vuelva a cubrirse de nubes, algo que en cambio, y siguiendo el dicho de nunca llueve a gusto de todos, no importaría a los ganaderos. «Este agua les va a alargar la primavera», resume el portavoz de Upa-Uce. En todo caso, los representantes de las dos organizaciones agrarias coinciden en que, tras la tempestad, vendrá la calma si en los próximos diez o quince días el sol domina el cielo extremeño. La previsión indica que el agua puede volver el jueves.
Campo de frutales inundado en el término municipal de Don Benito-FOTO.

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