viernes, 24 de diciembre de 2010

EL LABERINTO.El laberinto.


Voy caminando, dando un paseo, por un camino lleno de árboles y pájaros cantando. El sol se asoma por entre las ramas y todo parece tranquilo. De repente, me encuentro con un desvío a la derecha, más frondoso y más oscuro, decido introducirme en él. El caso es que no quiero pero a la vez me atrapa, como si fuera un imán.
Cuando llevo un tramo recorrido, me encuentro con otros tres pasillos, al frente , a izquierda y derecha. En el centro leo un cartel.

”BIENVENIDO AL LABERINTO DE SU VIDA. ESCOJA EL CAMINO QUE DESEE PARA ENCONTRAR LA SALIDA”



¿Cómo puedo saber cuál es el correcto?



Elijo el de la derecha, pero cada vez se oscurece y se estrecha más. Me ahogo y necesito luz, y no puedo salir, se va dividiendo en más bifurcaciones, me angustio y desespero, no sé qué hacer.

De repente, veo a alguien delante, es una mujer, la llamo pero no me oye, a medida que acelero el paso, más lo acelera ella. Decido seguirla y me adentro en la profundidad del laberinto.Cuando da la vuelta para tomar otro pasillo, veo que soy yo misma, ella me mira y sonríe y yo pongo cara de horror. Por primera vez me miro a mi misma sin que haya un espejo, no la quiero seguir, pero creo que sólo ella sabe la salida, sigo corriendo, persiguiéndola, y me angustia no alcanzarla. No me gusta como es, pero necesito estar con ella porque soy yo misma. Bueno, si me gusta, depende del momento, pero ahora no. Sigo andando y corriendo, me canso, me pongo a toser, el esfuerzo me está matando, pero no puedo parar. Si la pierdo, me pierdo a mí misma. ¡Qué será de mí, si no veo por donde va!. Por fin, a lo lejos parezco ver la salida, el bosque de nuevo. Acelero el paso, tropiezo y me caigo. Me levanto y ya no la veo ni a ella ni por donde salir, y me siento perdida y sola. Tengo frió y presiento que nunca podré llegar a los árboles, y entonces lloro y lloro hasta que ya no puedo más.

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