miércoles, 1 de diciembre de 2010

SIRO LOPEZ Y IÑAKI CANO PERIODISTAS DEPORTIVOS.


1.Iñaki Cano ,foto, y 2.Siro López ,foto,serán los nuevos "Manolos" de Intereconomía Televisión.
Siro López e Iñaki Cano son las dos nuevas apuestas de Intereconomía Televisión. Ambos periodistas contarán con un espacio de noticias deportivas a partir de las 14:30 horas al cual han bautizado como "Con un par". La intención es competir con los bloques deportivos de Cuatro y La Sexta.
Ambos presentarán 'Con un par' a partir del 4 de octubre a las 14.30 horas.
Tanto López, que abandonó la jefatura de deportes de Telemadrid esta temporada, como Cano, eran contertulios habituales del programa "Punto Pelota" de Josep Pedrerol en las noches de Intereconomía. Ahora, como ellos mismos aseguran, presentarán las noticias deportivas del informativo del mediodía con humor y acidez:

Tras un día de contrastes y una vez pasadas unas horas para reflexionar toca mirar hacia adelante y pensar en el futuro. Esta noche el mejor análisis en Punto Pelota.

ARENA DEL MEDITERRANEO.


Me parece que la arena que ha pasado sobre mis pies esta tarde, se ha metido entre los dedos para no seguir corriendo con el viento, me parece que en la noche ha subido por las piernas, ha tocado mis muslos, y se ha deslizado en la cintura, ha recorrido la espalda hacia arriba como una serpiente lenta, lista para atacar, sube por el cuello y en su ultima subida llega al oído y comienza a susurrarme canciones de mar, canciones saladas llenas de cristales rotos, canciones en movimiento ondular, canciones como espuma en la playa, letras enredadas en el viento al caer las olas, instrumentos malgastados por las conchas, y se detiene, cambia su voz y me grita el sabor de los peces de colores, va callando, preparando su discurso, mientras mis órganos organizan sus estados dehando de bailar en las notas susurradas.

Me parece que la arena me ha dicho en voz clara y firme su incoformidad con lo inestable, me ha dicho su movimiento por el pulpo y por el camarón, me han contado cuantos pasos la han pisado, me ha contado lo celosa al ver el viento irse con otra, mover al mar, mover la tierra, mover el agua, y ella tan solo se queda esperando para volver a sentirlo como una caricia lejana de un desconocido, la arena me ha refutado su belleza, me ha dicho su triste vida,al no ser la más hermosa, al ser tan solo la orilla del mar.


Me parece que yo le he respondido que la arena no me gusta cuando se adentra entre mi cuerpo, ni cuando se pasa por la boca, pero que haré lo posible para soportarla, le he prometido que la llevaré por otras tierras, sin tantos grados sobre mi piel, ni sobre la de ella, con una cobijas y sacos encima, que le he conseguido un pasaje al lado mio, que volará junto a mi, le he prometido cegarla frente al viento, le prometido que no volará jamas.
Me parece que estoy atrapada.

SEPTIEMBRE.




¿Te acuerdas? Yo llevaba una falda amarilla, estaba sentada delante tuyo, volaba al ritmo de un jazz de trompeta; llevadero, hipnotizante, puro y concreto, mezclado sensaciones que tu no percibias aún, y te vi ahí, con una ruana y una pluma alumbrando la historia, con una lentitud suave, discreta, diplomatica y elegante.




¿Te acuerdas? Nos vimos en la escondida ciudad de cuentos citadinos, nos vimos en una ciudad inventada por nosotros, nos vimos detras de un cuento de arboles con maletas, de una fuente de historias coloniales, de una canción de blues, nos vimos y tenias los pies descalzos, cantaste, mori en tus brazos al encontrar tu existencia y me derreti en tus labios. Como por arte de magia, te incrustaste por las noches a recitarme tus letras, a cantame al odio, a soñarme a tu lado, a gritar tu nombre inventado con rosas violetas y placeres de vocales, de meses, de días, de ilusiones, de ti, de mi.




¿Te acuerdas? Me enamoré, no te lo puedo negar, era septiembre, y tu mi felicidad, era la historia de dos locos mirando un cielo y revolcando el pasto para formar figuras de colores, unir el mar y la arena para quedar más cerca, unir tu cuerpo al mio, tomar vodka, dejar los gatos afuera.

RAQUEL, RAQUEL,./RASTRO EN LA ARENA.




TÍTULO: RAQUEL RAQUEL.A punto de cuplir los treinta y cinco, la solitaria Raquel Cameron siente que ha llegado a la mitad exacta de su vida. Catorce años han pasado desde que la muerte de su padre la obligó a interrumpir sus estudios universitarios y volver al hogar en su aburrido pueblecito.
TÍTULO: RASTRO EN LA ARENA. Hola
- Hola
- ¿Qué haces aquí sola sentada a esta hora, no te da miedo estar de noche sola en una playa?
- No, ¿por qué?, es algo que hago habitualmente. Me gusta estar sola aquí, sentirme arropada por la brisa, mezclarme con el ruido de las olas que rompen al llegar, con el olor a mar.
- ¿Te importa que me siente contigo y compartir todo ello?
- Por supuesto, siéntate.

Y así él y ella pasaron la noche juntos hasta que un dulce sopor hiciera que se quedaran adormecidos uno en brazos del otro.

A la mañana siguiente él se despertó, solo, acurrucado, enroscado como un gato. Miró a su alrededor, no había nadie, solamente un rastro en la arena, la marca de algo que se arrastró hacia el mar y dejo unas cuantas escamas doradas a su paso....

EL INFIERNO ES ROJO.


Érase una vez un técnico y fantasma verdadero que se ofreció voluntario y de forma gratuita para hacer un pequeño trabajo; yo pensaba que él estaba obligado a hacerlo, pero no dije nada. Pasaba el tiempo y no aparecía el trabajo prometido. Por alguna razón, yo intuía que el trabajo consistía en poco más que sacar una fotocopia de un código mágico y dármela; pasaba el tiempo prometido y el trabajo del fantasma brillaba por su ausencia.

Yo diría que el fantasma intentaba obtener una compensación económica desproporcionada, porque habían pasado días, semanas y meses. Tanto tiempo había pasado que al fantasma le daba cierta vergüenza hablar conmigo pero yo insistía en el tema; más por pura investigación de la situación que por conseguirlo. Con tanta insistencia y paciencia, el pobre fantasma me llegó a dar algo así como una hoja incompleta y mal hecha en lenguaje HDP.

Por fin, esta historia verdadera me hizo comprender algo que me había negado toda la vida a entender: existe el infierno. No es fácil pensar en un delito cuyo castigo deba ser el rojo fuego eterno; sin embargo, para el que abusa o intenta abusar sin límites de la ignorancia de los demás, el único castigo justo sería precisamente el infierno porque tampoco tiene límites.

Al mismo tiempo, la historia verdadera de esta puerta al infierno justifica la necesidad de la compasión para no desear el ojo por ojo y dejarlo sólo en el diente por ojo.

De paso, en la historia verdadera yo misma escribí el código que necesitaba, unas dos páginas formato A4, retocando un poco el mismo lenguaje HDP recibido. Lenguaje desconocido hasta esa fecha para mí y, por cierto, bastante primitivo.

LA PAZ DE LA LUZ.


Llovía fuera, las gotas de lluvia golpeaban contra los cristales del salón, retumbaban con eco alrededor de la vacía estancia. Acababa de comprar esa casa, la vio un día que por equivocación tomó la carretera incorrecta y acabó en un pueblo perdido en la sierra.


Ese día tenía una cita importante en la ciudad pero la tempestad, la nieve, hizo que se tuviera que desviar y buscar alojamiento en el pueblo más cercano. Tomó el primer desvío que salía a su derecha y, con mucha precaución y muy despacio por miedo a deslizarse en el hielo de la carretera, se dirigió hacia un lugar inespecífico. En un punto la vía se bifurcaba en dos, y por infortunio del destino, el viento había derribado el cartel que indicaba como seguir, tapándolo sobre el suelo con una espesa capa de nieve. Decidió, por intuición más que por orientación seguir hacia la izquierda.


La carretera se iba haciendo cada vez mas estrecha hasta llegar a ser angosta, después se convirtió en un camino. Ella decidió continuar ya que en la situación que estaba no podía dar la vuelta, no podía girar pues quedaría atascada con las ruedas en la nieve del arcén. Al fondo vio una especie de luz, seguramente sería alguna aldea, allí podría retornar. Continuó con esperanza.


Al llegar al final, el camino acababa en un sendero, y este llevaba hasta una casa, oscura, sola, con pintas de abandonada. Intentó salir del coche para ver si había alguien allí, alguien que le ayudara, pero el fuerte viento, y el frío se lo impedían. Decidió quedarse dentro del coche, taparse con la manta que llevaba en el asiento de atrás e intentar dormir hasta que llegara la mañana, y con la luz del sol tener una visión más clara de la situación.


Poco a poco fue cayendo en un letargo, que ella achacaba al frío, aunque entre sueños veía una especie de luces que revoloteaban alrededor de su coche. Intentaba despertar, mirar que era lo que estaba rodeándole, lo que en cierto momento parecía que le observaba, pero no lo conseguía, una sensación de paz, de adormecimiento…


La luz del día le despertó, había amanecido soleado y la nieve cubría todo su coche. Salió como pudo de él, se sentía ágil, fuerte, descansada. No parecía que hubiera dormido en un vehículo bajo ese frío, no estaba entumecida, ni atontada por la temperatura. Estaba fresca y extrañada, ya que ella recordaba haber cogido la manta, pero no recordaba que hubiese reclinado el asiento y se hubiera arropado de esa manera. Giró sobre si misma, y de frente se volvió a encontrar con aquella casa, solo que ahora no parecía tan abandonada, tan oscura, tan tétrica.


Como la nieve cubría todo el camino, decidió probar suerte y entrar para ver si por casualidad alguien viviera dentro y le podría prestar un teléfono donde avisar a sus familiares de que se encontraba bien. Llegó a la puerta, y llamó, nadie contestó, miró por la ventana, pero nadie ni nada había dentro, solamente al fondo, encima de la chimenea se vislumbraba un cuadro, un cuadro de una mujer y una niña, vestidas de un blanco reluciente y sonriendo de la manera más feliz, que una mujer y su hija pudieran hacer. No podía hacer otra cosa, allí no encontraría ayuda. Tendría que dejar abandonado el coche y dirigirse andando a buscarla.

LAS GRULLAS DE EXTREMADURA.


Tradicionalmente se asocia esta especie a las dehesas de encinas, ya que la bellota es uno de sus principales alimentos durante el invierno. De hecho, casi todos los núcleos de invernada existentes en Extremadura integran en mayor o menor proporción zonas de dehesas, pero también pueden establecerse en áreas con cultivos de cereal (cebada, trigo, avena) o pastizales con árboles muy dispersos. Los cultivos de arroz y de maíz son intensamente utilizados por las grullas en invierno, puesto que en las fechas en las que llegan a Extremadura ya han sido cosechados y aprovechan la disponibilidad de alimento que ofrecen los rastrojos, donde encuentran con facilidad restos de semillas.Foto de las grullas.

Los dormideros comunales se ubican mayoritariamente en embalses artificiales cercanos a los comederos, buscando preferentemente aguas someras en zonas situadas en las colas, con amplias orillas y mucha visibilidad frente a predadores o posibles molestias. Algunos de los dormideros más importantes se establecen en los cultivos de arroz una vez que han sido fangueados (labrados después de la cosecha), ya que presentan una lámina de agua poco profunda. En otras ocasiones utilizan charcas ganaderas o incluso las orillas de los ríos. Excepcionalmente duermen alejadas del agua.